Y ya paso de los 54. Este edificio –entiéndase cuerpo-,
necesita cada vez más parches para no convertirse en una ruina y mantener una fachada más o menos
pasable, ¿qué exagero? Veamos:
El pelo se me cae de la cabeza, y me aparece en la cara,
cuestión hormonal, –dicen-, el caso es que tengo que usar pastillas para fortalecer
uno, y láser para eliminar otro.
A la piel hay que suministrarle toda clase de regenerantes, hidratantes,
anti oxidantes y todo potingue que termine en antes, porque desde luego ya no
es lo que era. Vamos un pastón si te pones todo lo que se recomienda.
Las gafas para poder leer se han convertido en artículo de
primera necesidad. Y no digamos para ver de lejos, nunca he tenido vista de
lince y ahora mucho menos.
La fuerza de la gravedad afecta fuertemente a todos mis músculos.
Parece que se escurren hacia abajooooooooo.
La cintura, que reconozco, jamás tuve de avispa, ahora ha
expandido como un airbag y necesito hacer gimnasia y cuidar la alimentación.
¿Y mis zapatos de tacón? ¡Mis queridos zapatos de tacón! No
los aguanto más de 10 minutos, me duelen los pies.
Total, que estoy muy ocupada en intentar tapar las goteras
que van surgiendo, tanto, que acabo
agotada y como he leído en alguna parte ¿para qué este esfuerzo?... PARA
EMPEORAR MEJOR.
Bueno, bueno, no todo es malo, también esta etapa tiene
cosas buenas… ahora mismo… no caigo, ¡Esta memoria!, cada vez me cuesta más
concentrarme…pero seguro que las hay, cuando me acuerde las escribiré.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.