domingo, 13 de noviembre de 2011

Etapas


Y ya paso de los 54. Este edificio –entiéndase cuerpo-, necesita cada vez más parches para no convertirse en  una ruina y mantener una fachada más o menos pasable, ¿qué exagero? Veamos:
El pelo se me cae de la cabeza, y me aparece en la cara, cuestión hormonal, –dicen-, el caso es que tengo que usar pastillas para fortalecer uno, y láser para eliminar otro.
A la piel hay que suministrarle toda clase de regenerantes, hidratantes, anti oxidantes y todo potingue que termine en antes, porque desde luego ya no es lo que era. Vamos un pastón si te pones todo lo que se recomienda.
Las gafas para poder leer se han convertido en artículo de primera necesidad. Y no digamos para ver de lejos, nunca he tenido vista de lince y ahora mucho menos.
La fuerza de la gravedad afecta fuertemente a todos mis músculos. Parece que se escurren hacia abajooooooooo.
La cintura, que reconozco, jamás tuve de avispa, ahora ha expandido como un airbag y necesito hacer gimnasia y cuidar la alimentación.
¿Y mis zapatos de tacón? ¡Mis queridos zapatos de tacón! No los aguanto más de 10 minutos, me duelen los pies.
Total, que estoy muy ocupada en intentar tapar las goteras que van surgiendo, tanto, que acabo  agotada y como he leído en alguna parte ¿para qué este esfuerzo?... PARA EMPEORAR MEJOR.
Bueno, bueno, no todo es malo, también esta etapa tiene cosas buenas… ahora mismo… no caigo, ¡Esta memoria!, cada vez me cuesta más concentrarme…pero seguro que las hay, cuando me acuerde las escribiré.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.